Una de las grandes preocupaciones y fuente de problemas e insatisfacciones para las personas mayores en la actualidad es, como se sabe, la soledad. El aislamiento que provoca el ritmo de vida en estos días, en los que nadie tiene tiempo para nada por culpa del trabajo, desplazamientos, etc. está detrás de este problema que afecta al 36% de la población mayor de 65 años en las sociedades occidentales.
Tanto es así, que la OMS lo considera ya un problema de salud de la máxima importancia, ya que influye directamente en la salud de las personas.

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Pero, vivir solo en casa no tiene por qué significar “vivir en soledad”. Aunque esta forma de vida no haya sido la elegida por nosotros, siempre podemos rebelarnos y encontrar formas para paliar esta carencia.
El primer consejo que os podemos dar es mantener unas rutinas diarias de ejercicio que nos ayuden a mejorar físicamente. Esto nos ayudará de dos formas diferentes:
- Por un lado, nos ayudará a mantener nuestra mente más fresca a la vez que ganamos en autonomía a la hora de desplazarnos, salir de casa y así no conformarnos con la excusa de que salir fuera de casa es complicado y cansado. Al hacer ejercicios liberamos muchas sustancias dentro de nuestro cuerpo, como por ejemplo las endorfinas (también llamadas “hormonas felices”) que nos ayudan a tener una sensación de bienestar prolongada en el tiempo.
- Por otro lado, contribuirá a mejorar nuestro aspecto exterior de cara a los demás. Un aspecto físico saludable nos da “otra cara” frente a la sociedad y nos anima a compartir y socializar más.
Lo ideal sería poder hacerlo en algún gimnasio o club cercano, pero en estos tiempos de pandemia puede resultar más complicado. No hay excusas, con una silla y un palo de escoba puedes hacer un montón de ejercicios diarios que ayuden a tu cuerpo a equilibrarse.
Además del ejercicio en sí, otros factores ayudan a conseguir esta mejoría física: Una buena alimentación, en la que comer en la medida de lo posible comida fresca y realizada a diario. Una rutina de sueño diaria, acostúmbrate a acostarte y levantarte siempre a la misma hora, es también fundamental para la salud física en la senectud ya que ayuda a que nuestro cuerpo “no se relaje” y esté más alerta y dispuesto.
Una vez que estamos en disposición de salir de casa, llega el momento de socializar. Si no tenemos amistades cercanas o accesibles, siempre podemos apuntarnos a alguna asociación con la que compartamos gustos e intereses.
Afortunadamente, en estos tiempos, hay asociaciones “para todo”: clubs de lectura, costura, cocina, amigos de los animales o de ayuda a otras personas. Busca en tu lugar de residencia y seguro que encuentras algún lugar en el que sentirte agusto y encontrar compañía con otras personas afines a tus intereses.
Puedes optar también por asociaciones de mayores que dedican parte de su actividad en organizar viajes. Nunca se es lo bastante viejo para hacer un bonito viaje con amigos. Ya sea para visitar la antigua Roma o simplemente pasar unos días en un balneario o lugar de playa.
Internet es otro lugar en el que poder tener compañía. Infinidad de páginas web están dedicadas a combatir la soledad ofreciendo videoconferencias o llamadas que nos acerquen a nuestros seres queridos: nada mejor que poder conversar con los nietos cada semana a través de una simple videollamada de teléfono móvil.
En definitiva ,combatir la soledad no es una tarea fácil y no hay una receta mágica, pero espero que estos pequeños trucos te animen a descubrir el mundo de posibilidades que hay ahí fuera.