Comer bien.
Esto es tan sencillo, pero tasan difícil de lograr al mismo tiempo. Se requiere de constancia y de tener una rutina bien establecida. Se recomienda comer 3 comidas fuertes al día y 2 refrigerios ligeros. Es importante olvidarse de tantos azúcares, de las grasas en embutidos o comida frita y darle paso al pescado como el salmón, al agua de chía a las claras de huevo, a los frutos rojos llenos de antioxidantes, a las verduras verdes con mucho hierro y a comida que usualmente no consumíamos por que se nos hace “rara” hay que darle una oportunidad a la leche de coco y a la leche de arroz, a la comida vegana, a esas verduras extrañas del súper mercado, esto para variar nuestra alimentación.
Hidratarse.
Es simple, olvidémonos de los refrescos, bajémosle al café y al té y tomemos agua libremente, no en exceso, pero si pensando en evitar la sed. Distribuir los 8 vasos de agua reglamentarios ayudará.
Hacer ejercicio.
Caminar es algo muy bueno, pero no mejora todo el cuerpo. Incluir trabajo de resistencia y elasticidad ayudará mucho a mantener un cuerpo sano. El uso de pesas pequeñas para trabajar la fuerza en brazos, algo de yoga y un poco de cardio como la natación o la bicicleta puede venir bien.
Sonreír.
La sonrisa franca nos hace alegres, nos ayuda a generar sustancias que nos brindan tranquilidad. Reír y sonreír es lo mejor para estar sano de mente y de cuerpo.