A medida que envejecemos, también disminuimos la producción de hormonas de crecimiento (GH) lo que reduce el nivel de síntesis de proteínas y disminuye la capacidad de renovación celular.
Nuestro cuerpo tiene 2 tipos de fibras musculares,
Las de contracción rápida (menos resistentes, pero más potentes) y
Las de contracción lenta (más resistentes y mucho menos potentes).
Las fibras de contracción rápida son las que con el paso de los años van decayendo. Por eso los especialistas dicen que es más fácil mantener la resistencia que la velocidad.
Al día de hoy se sabe que la liberación de la hormona del crecimiento es proporcional a la intensidad del ejercicio .Cuanto más grandes seamos, más necesitamos de estímulos explosivos para retardar el proceso natural de envejecimiento.
Así que manos a la obra, hay que ponerse a hacer ejercicio, pero recuerde que antes de empezar cualquier rutina debe de consultarlo con su médico. Le sugerimos la caminata, la eliptica y la natación.
Fuente: http://www.rafaela.com/