Reflexionando en estos días en dónde he experimentado el dolor físico en una manera bastante compleja y muy común para muchas mujeres (ser madre) he estado pensando en que al ser empáticos con el dolor físico y emocional de muchos mayores, nos llegamos a quedar cortos y solo comprender a los mayores e intentar imaginarnos en su lugar, pero nos falta el amor.
El solo decir “pobrecito” o sentir cierta lástima por una persona mayor que tiene problemas de movilidad motriz o algún padecimiento no nos hace empáticos. Pienso en los mayores que son internados en los hospitales, como muchas veces se pierde la humanidad en estos casos, pienso y siento que como profesionales, como seres pensantes y capaces debemos amar, comprender y querer mejorar la vida de la gente que como muchos adultos mayores, sufre.
A los enfermeros, a los geriatras y profesionales del cuidado de los mayores no olviden el amor no.
🙂
Ser mayor es un lujo que no muchas personas se van a poder dar, no cree Ud.
Ser mayor es un lujo, que no cualquier persona podrá tener, no cree Ud.
Así es 🙂