Para desarrollar una espiritualidad sana necesitamos:
- Contar con tiempo y una actitud correcta para contemplar el mundo. Ante una misma realidad tenemos percepciones diferentes de acuerdo a nuestra situación mental.
- El primer paso de la espiritualidad es aprender a ver la realidad tal cual es, dejar que nos hable y contemplarla. La realidad en sí misma siempre es mejor que lo que podemos imaginarnos en nuestra mente.
- Todos sus sentidos deben de percibir el mundo.
- Renuncie a sus expectativas y ambiciones, ya que muchas veces nos empeñamos en obligar al mundo a ser como nosotros quisiéramos que fuera, lo cual es imposible y puede convertirse en una fuente de frustración. Ayuda mucho repetir: “Así es y así puede ser”, esto nos libera de la ansiedad de que las cosas no sean a nuestro gusto, nos permite captar mejor el mundo y finalmente nos capacita para ver si en efecto hay algo que podamos hacer para mejorarlo
- Descubra las relaciones interpersonales, si usted quiere llegar al autoconocimiento esto puede ayudarle mucho, ame.
- La espiritualidad nos enseña que lo más bello de la vida es convertirnos en alegría y vida para los demás, convertirnos en una “buena noticia! para quienes nos encuentran.

Fuente: Zatyrka Pacheco, Alexander Paul (2010), 10 Hábitos efectivos para la salud del adulto mayor, Tomo II, México DF.